Aunque es conocido que el actor era (o es) usuario de Amiga, muchos solo lo sabíamos por algunas fotos publicadas en redes en las que aparece con una chaqueta con la Boing Ball, pero resulta que existe más documentación de la que pensábamos…
En una entrevista realizada en 2004 durante un evento de la comunidad NewTek y LightWave, Dick Van Dyke repasaba su relación con la tecnología Amiga y, en particular, con el Video Toaster y LightWave 3D. En aquella charla recordaba que llevaba aproximadamente quince años utilizando estas herramientas en proyectos reales para televisión y cine, mucho antes de que existieran los actuales pipelines de CGI y los sistemas de producción ultracaros. Para él, el Amiga no había sido solo un ordenador doméstico, sino una auténtica herramienta profesional capaz de competir a nivel de producción en Hollywood.
Su afición comenzó cuando decidió comprar un Amiga junto al Video Toaster original, en una configuración modesta para la época. Contaba cómo, en una habitación de hotel en Denver, necesitó apenas un par de minutos para crear una escena nevada con una nave sobrevolando el paisaje, quedando totalmente fascinado por el potencial creativo del sistema. Desde ese momento se enganchó a LightWave y Modeler, y aunque se describía con humor como un “morón tecnológico”, trabajaba de forma habitual con software avanzado, incluyendo LightWave 8 y herramientas como Daz Poser.
Su relación con la animación 3D se había convertido en lo que él mismo definía como una auténtica adicción. Bromeaba con fundar un grupo imaginario llamado “LA Lightwave Anonymous” para todos aquellos que, como él, perdían horas de sueño animando personajes y escenas digitales.
Esa afición no se quedó en el ámbito doméstico. En la serie Diagnosis Murder llegó a realizar efectos visuales que resultaban imposibles de rodar de forma realista. Uno de los ejemplos que comentaba era un peligroso truco de motocicleta. Los fondos fueron filmados en Lake Piru y la moto se generó completamente en CGI. El resultado final fue tan creíble que nadie notó que la motocicleta no existía físicamente en pantalla. También mencionaba que, en el especial de reunión del reparto superviviente de The Dick Van Dyke Show, se le permitió incluir una animación de su propia creación.
En esas producciones aparecía acreditado como “Graphics by Dick Van Dyke” e incluso llegó a cobrar por su trabajo digital, aunque se tomaba con humor el hecho de que en alguna ocasión fueran cantidades simbólicas. Otra experiencia destacada había sido su visita a “House of Moves” en Los Ángeles, donde realizó captura de movimiento para transferir sus movimientos reales a una caricatura 3D que ejecutaba un baile de soft shoe.
A diferencia de muchos animadores interesados en robots, naves espaciales o ciencia ficción, Van Dyke explicaba que prefería centrarse en personas y, sobre todo, en la comedia. Entre sus ejercicios habituales recreaba caídas y situaciones humorísticas, trasladadas a personajes digitales. También era partidario de rodar platos de fondo con cámaras 3D reales e integrar las animaciones a 60 fotogramas por segundo para su visualización con gafas 3D.
Durante la entrevista reconocía haber aprendido mucho gracias a figuras como Dan Ablan, autor de manuales sobre LightWave, así como a la asistencia a eventos de NewTek, donde aprovechaba para resolver dudas técnicas y mejorar su flujo de trabajo.
Entre sus ideas creativas hablaba de su deseo de realizar algún día un largometraje animado completo. Una de las propuestas que tenía más avanzadas era una historia navideña sobre un fabricante de juguetes que bailaba con sus propias creaciones, algunas de las cuales ya tenía modeladas en Modeler.
Para Van Dyke, aprender y utilizar estas herramientas era comparable a manejar una varita mágica digital. Aunque admitía que no siempre comprendía los aspectos técnicos más profundos del hardware o el software, había aprendido los “movimientos” necesarios para que en pantalla aparecieran imágenes atractivas y efectos sorprendentes. Su testimonio reforzaba una idea clave: mucho antes de las infraestructuras modernas de CGI, el Amiga ya había demostrado ser una plataforma de producción real, utilizada por pioneros creativos que marcaron una época.




